Sueños en tiempo real

Un área rectangular, un área terrenal, el tamaño que necesite, justo donde se sienta comodo en espacio, se trata de lo más alto de una colina, no es mucha la pendiente, pero el lugar es solitario, algunos sonidos que se escuchan lejanamente ademas del viento..

 

El terreno esta delimitado por una especie de barda con una estructura de madera y hierba, mucha enredadera, una altura de más de 3 metros. Es imposible ver hacia fuera totalmente o de afuera hacia adentro. La parte trasera y los laterales están “cobijados” de esta manera(los lados mas largos son los laterales), en la parte del frente hay una parte de barda que soporta una reja, de estilo clásico de 2 hojas de herrería justo en el centro.

 

Abre la reja y dentro de esa área ahora es visible la casa que se alcanzaba a adivinar a través de la reja. Antes de llegar a lo que es en si la construcción hay una fuente, para llegar a la fuente hay un camino marcado ¡no pise el césped!, al llegar a la fuente es obligado rodearla ya que queda justo en el centro de lo que es este jardín, es decir a la mitad de la distancia para llegar a la casa y en el centro con respecto al ancho de la finca. Alrededor de la fuente continua el camino hacia la casa y de nuevo se hace el camino recto. A los lados el jardín es en mayor parte césped y pequeñas formas de grupos de flores, en todos colores que rompen la monotia del amplio terreno. Hasta el fondo de cada uno de los lados se observan unas banquitas.

 

Llegando a la construcción hay una pequeña parte externa todavía, tapada por un marquesina que se extiende de la planta alta, mas que sostenida, adornada por pilares cilindricos.

Para adentrarse a la casa hay que subir el desnivel alto del piso hacia la casa en forma de escalinata, no es mucha la diferencia la altura, pero marca la separación entre lo que es todo el jardín exterior y ya el interior de la casa. La puerta principal es de cuadros de cristal, de nuevo 2 hojas pero de un diseño muy simple y es apreciable que en los laterales de la casa quedan unos pasillos formados por los limites de la casa y las bardas de enredadera, si vamos por cualquiera de esos 2 lados llegamos hasta la parte trasera de la casa, pero espere, siga avanzando hacia dentro de la casa.

 

Entra y es un área amplia, piso de mármol, una especie de patio de forma casi circular (la forma circular se pierde hacia delante de la casa por donde entramos, se percata de que hay mucha luz del día, volteando hacia arriba observa que hay una especie de techo “domo” o una cúpula no muy curveada de cristal sobre una estructura, formando así una especie de “pozo” conformado por ambos niveles de la casa que están solo cubiertos por ese techo-domo de cristal.

 

Del lado derecho pegada a la pared y curveándose junto con ella una escalera que lleva a la segunda planta. Desde abajo ya se observaban puertas a las que se accesa desde esa especie de balcón al que se llega luego de subir totalmente las escaleras, y arriba sigue conservando la forma circular. En el centro de nuevo un pasillo sin puerta, a los lados son las habitaciones que tienen puertas.

 

Pero regrese imaginariamente a la planta baja, así como hay un pasillo arriba lo hay abajo y continua la casa.

Se llega a un área tipo comedor, bastante amplio. Hacia el lado izquierdo hay otra estancia con muebles y hacia el lado derecho se presume una cocina la cual se encuentra bastante apartada de lo demás que esta prácticamente sin barreras de visibilidad. La mesa del comedor justo en el centro, de diseño sobrio y colores pastel grisáceos que hacen juego con la casa, y detrás de él un ventanal a casi todo lo ancho, de cristal, que deja pasar algo de luz. Una buena parte de la luz es tapada por muchas plantas que hay del otro lado. Es un vivero, al cual se llega precisamente yendo por los lados de la casa que había apreciado antes de entrar a la casa.

 

Estando ahí en el vivero, que no es más que la parte trasera de la casa observa todo tipo de recipientes conteniendo plantas y flores, lo que es el límite de la casa (¿recuerda la pared de enredadera?) es una pequeña parcela. Arriba solo una pequeña parte esta cubierta a manera de marquesina de nuevo por el término del techo de la segunda planta. Lo demás esta al aire libre y solo una pequeña parte de la parcela cubierta por una estructura a forma de techo de un material tipo acrílico semi-opaco color blanco que cubre el exceso de lluvia y sol a las plantas que podría afectarles.

 

De nuevo regrese imaginariamente a la planta alta ¿recuerda lo del pasillo central?. Al final del pasillo una puerta más o menos angosta, de madera, la abre y es una especie de estudio. El ancho de esta habitación es el ancho de la casa y de profundidad mucho mas corto. Lo primero en apreciarse es que esa última “pared” del fondo que se encuentra frente a la entrada esta toda cubierta por unas cortinas que parecen recorrerse, al apartarlas descubre que esa pared es también de cristal. Rectángulos de arriba a abajo sostenidos por una estructura delgada de metal, y observa el vivero que acaba de visitar en la parte de abajo, está a su completa vista. Pero no solo la barda totalmente perpendicular es de cristal, a manera de continuación parte del techo en un forma inclinada (una pequeña parte) es también de cristal.

Observe a la derecha y ve un piano. Hasta el fondo alguna estantería con libros y objetos decorando. Al lado izquierdo un sofá a nivel del piso que lo invita a tirarse y relajarse cómodamente. Frente a el mas bien casi pegado a la mencionada pared de cristal un telescopio.

 

¿Ha captado el truco? Tiene una maravillosa vista hacia el exterior llegando la noche, para observar el cielo obscuro y sus estrellas.

 

Se llega la noche y ¿Qué más necesita?…

 

Piense en una buena compañía. En este sentido no lo voy a sugestionar, no puedo describir nada, se lo dejo a su criterio.

 

En ese momento no hay nada mas en que pensar, más que ser testigo de su entorno, disfrutar de la compañía que ha seleccionado. No hay nada de que preocuparse por el momento, disfrute de la maravillosa vista.

 

 

Siempre que me preguntan lo que sueño generalmente respondo que “no sueño”.

Bueno, la teoría dice que todos soñamos y siempre soñamos, entonces, digamos que casi nunca recuerdo mis sueños y de los pocos que recuerdo normalmente es porque son tipo pesadilla o al menos me dejan intranquilo, así como para llamarlos pesadillas recuerdo a lo mucho unos 2 o 3 casos donde realmente se le podría llamar así, pero afortunadamente los sueños extraños me suceden muy pocas veces ¿o los recuerdo pocas veces? Sepa la fregada, si no recuerdo como comprobar que realmente existieron?.

 

Más bien yo antes tenia la capacidad de soñar despierto.

Siempre he tenido la necesidad de esperar en una especie de estado de vigilia de entre media hora o mas para poder llegar al sueño profundo, bueno no se si profundo pero en el que se pierde la conciencia y ahí era justo donde la imaginación se ponía a fabricar inmediatamente algún capricho.

Ese momento siempre era como un escape, era un momento fuga, de libertad en donde la mente se ponía a jugar, por eso es que siempre me ha gustado mas dormir por periodos cortos que muchas horas de una sola "tirada", lo mejor no era el dormir muchas horas sino el preámbulo a ello.

 

No era que la realidad fuera mala, pero escapar así era aun mejor que estar en la realidad.

 

El sueño de la casa del domo de cristal era recurrente, era un escenario “base” al que luego llegaban otros agregados. El describirlo con detalle minucioso es complicado; la visión global del lugar, el tipo de luz que se apreciaba, los colores tenues, etc. es mas bien trabajo de imágenes, siempre me quede con las ganas de hacer algunos bosquejos de ese lugar, pero ya hace tiempo que perdí también la paciencia que tenia de chico para el dibujo.

 

Poco a poco se van perdiendo cosas, no se si vengan otras, se supone que si, pero algo me dice que el tiempo te va colocando cada vez mas en la realidad, lo bueno es que también estar colocado en la realidad es un privilegio.

 

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Extracto 2

No me deja de sorprender como coincido en mis observaciones con este tipo y he estado consiguiendo varios libros de el, aqui otro pedasito de otro libro, Tener y ser de Erich Fromm. Escojo este fragmento que se "intersecta" de alguna manera con el libro de El arte de amar por dar cierta continuidad pero el resto de libro esta aun mas interesante.
 
 
….

¿Es posible tener amor? Si se pudiera, el amor necesitaría ser una cosa, una sustancia susceptible de tenerla y poseerla. La verdad es que no existe una cosa concreta llamada "amor". "El amor" es una abstracción, quizá una diosa o un ser extraño aunque nadie ha visto a esa diosa. En realidad, sólo existe el acto de amar, que es una actividad productiva. Implica cuidar, conocer, responder, afirmar, gozar de una persona, de un árbol, de una pintura, de una idea. Significa dar vida, aumentar su vitalidad. Es un proceso que se desarrolla y se intensifica a sí mismo.

Experimentar amor en el modo de tener implica encerrar, aprisionar o dominar al objeto "amado". Es sofocante, debilitador, mortal, no dador de vida. Lo que la gente llama amor la mayoría de las veces es un mal uso de la palabra, para ocultar que en realidad no ama. Puede dudarse de que muchos padres amen a sus hijos. Lloyd de Mause afirmó que durante los pasados dos milenios de historia occidental ha habido informes de crueldad para con los hijos, desde tortura física y psíquica, descuido, franca posesividad y sadismo tan terribles que puede creerse que los padres amantes son la excepción y no la regla.

Lo mismo puede afirmarse de los matrimonios. Ya sea que el matrimonio se base en el amor, como el matrimonio tradicional del pasado, o en la conveniencia social o en las costumbres, los esposos que verdaderamente se aman parecen ser la excepción.

La conveniencia social, la costumbre, el interés económico mutuo, el interés compartido en los hijos, la dependencia mutua, o el odio o el temor mutuos se experimentan conscientemente como "amor", hasta el momento en que uno o ambos esposos reconocen que no se aman, y que nunca se han amado. Hoy día se pueden observar algunos progresos en este aspecto: las personas se han vuelto más realistas y sinceras, y muchas ya no creen que sentirse sexualmente atraído signifique amar, o que una relación amistosa, aunque distante, sea una manifestación del amor. Este nuevo punto de vista ha impuesto mayor sinceridad, y también más frecuentes cambios de pareja. Esto no necesariamente ha hecho que se ame con más frecuencia, y los esposos modernos pueden amarse tan poco como

los antiguos.

El cambio de "rendirse al amor" a la ilusión de "tener" amor a menudo puede observarse en detalles concretos en la historia de las parejas que "se rinden al amor". (En El arte de amar he señalado que la palabra "rendirse" en la frase "rendirse al amor" es una contradicción. Como amar es una actividad productiva.

Sólo se puede estar enamorado o enamorarse; no es posible "rendirse" al amor, porque esto denota pasividad.)

Durante el noviazgo nadie está seguro todavía de su pareja, pero cada uno trata de conquistar al otro. Ambos son vitales, atractivos, interesantes, y hasta bellos, ya que la vitalidad embellece el rostro. Ninguno tiene al otro; por consiguiente las energías de ambos están dirigidas a ser, es decir, a dar y a estimular al otro. En el matrimonio, la situación con frecuencia cambia fundamentalmente. El acta matrimonial le da a cada esposo la posesión exclusiva del cuerpo, de los sentimientos y de las atenciones del otro. Ninguno de los dos debe conquistar, porque el amor se ha convertido en algo que se tiene, en una propiedad. Los esposos dejan de esforzarse por ser amables y dar amor, por ello se aburren, y su belleza desaparece. Se sienten desilusionados y confundidos. ¿Ya no son las mismas personas? ¿Cometieron un error al casarse? Cada cónyuge generalmente busca en el otro la causa del cambio, y ambos se sienten defraudados, pero no advierten que ya no son los mismos que cuando se amaban; que el error de creer que se puede tener amor, ha hecho que dejen de amarse. En vez de amarse, llegan a un acuerdo para compartir lo que tienen: el dinero, la posición social, la casa, los hijos. Por ello, en algunos casos el matrimonio que se inicia con amor, se transforma en una asociación amistosa, en una empresa en la que dos egotismos se reúnen en uno solo: el de "la familia".

Cuando una pareja no puede sobreponerse al anhelo de renovar el antiguo sentimiento de amor, uno o ambos esposos puede tener la ilusión de que un nuevo compañero (o compañeros) calmará su deseo vehemente. Creen que sólo desean tener amor; pero para ellos el amor no es una expresión de su ser; es una diosa a la que desean someterse. Necesariamente fracasan en el amor, porque "el amor es hijo de la libertad" (como dice una antigua canción francesa), y el culto a la diosa del amor llega a ser tan pasivo que causa aburrimiento, y él o ella pierden los restos de su antiguo atractivo.

En esta descripción no intentamos implicar que el matrimonio no puede ser la mejor solución para dos personas que se aman. La dificultad no reside en el matrimonio, sino en la posesiva estructura existencias de los esposos y, en último análisis, de su sociedad. Los partidarios de tan modernas formas de unión como el matrimonio en grupo, el cambio de pareja, el sexo en grupos, etc., hasta donde puedo advertir sólo tratan de evitar su dificultad de amar y aliviar el aburrimiento con estímulos siempre nuevos y tratan de tener "amantes", aunque no sean capaces de amar a nadie.

(Véase el análisis de la distinción entre estímulos "activos" y "pasivos" en el Capítulo 10 de la Anatomía de la destructividad humana.)

 

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Extracto…

El capitalismo moderno necesita hombres que cooperen mansamente y en gran número; que quieran consumir cada vez más; y cuyos gustos estén estandarizados y puedan modificarse y anticiparse fácilmente. Necesita hombres que se sientan libres e independientes, no sometidos a ninguna autoridad, principio o conciencia moral – dispuestos, empero, a que los manejen, a hacer lo que se espera de ellos, a encajar sin dificultades en la maquinaria social-; a los que se pueda guiar sin recurrir a la fuerza, conducir, sin líderes, impulsar sin finalidad alguna -excepto la de cumplir, apresurarse, funcionar, seguir adelante-.

¿Cuál es el resultado? El hombre moderno está enajenado de sí mismo, de sus semejantes y de la naturaleza. 

 Se ha transformado en un articulo, experimenta sus fuerzas vitales como una inversión que debe producirle el máximo de beneficios posible en las condiciones imperantes en el mercado. Las relaciones humanas son esencialmente las de autómatas enajenados, en las que cada uno basa su seguridad en mantenerse cerca del rebaño y en no diferir en el pensamiento, el sentimiento o la acción. Al mismo tiempo que todos tratan de estar tan cerca de los demás como sea posible, todos permanecen tremendamente solos, invadidos por el profundo

sentimiento de inseguridad, de angustia y de culpa que surge siempre que es imposible superar la separatidad humana. Nuestra civilización ofrece muchos paliativos que ayudan a la gente a ignorar conscientemente esa soledad: en primer término, la estricta rutina del trabajo burocratizado y mecánico, que ayuda a la gente a no tomar conciencia de sus deseos humanos más fundamentales, del anhelo de trascendencia y unidad. En la medida en que la rutina sola no basta para lograr ese fin, el hombre se sobrepone a su desesperación inconsciente por medio de la rutina de la diversión, la consumición pasiva de sonidos y visiones que ofrece la industria del entretenimiento; y, además, por medio de la satisfacción de comprar siempre cosas nuevas y cambiarlas inmediatamente por otras. El hombre moderno está actualmente muy cerca de la imagen que Huxley describe en Un mundo feliz: bien alimentado, bien vestido, sexualmente satisfecho, y no obstante sin yo, sin contacto alguno, salvo el más superficial, con sus semejantes, guiado por los lemas que Huxley formula tan sucintamente, tales como: «Cuando el individuo siente, la comunidad tambalea»; o «Nunca dejes para mañana la diversión que puedes conseguir hoy», o, como afirmación final: «Todo el mundo es feliz hoy en día.» La felicidad del hombre moderno consiste en «divertirse». Divertirse significa la satisfacción de consumir y asimilar artículos, espectáculos, comida, bebidas, cigarrillos, gente, conferencias, libros, películas; todo se consume, se traga. El mundo es un enorme objeto de nuestro apetito, una gran manzana, una gran botella, un enorme pecho; todos succionamos, los eternamente expectantes, los esperanzados -y los eternamente desilusionados-. Nuestro carácter está equipado para intercambiar y recibir, para traficar y consumir; todo, tanto los objetos materiales, como los espirituales, se convierten en objeto de intercambio y de consumo.

La situación en lo que atañe al amor corresponde, inevitablemente, al carácter social del hombre moderno. Los autómatas no pueden amar, pueden intercambiar su «bagaje de personalidad» y confiar en que la transacción sea equitativa. Una de las expresiones más significativas del amor, y en especial del matrimonio con esa estructura enajenada, es la idea del «equipo». En innumerables artículos sobre el matrimonio feliz, el ideal descrito es el de un equipo que funciona sin dificultades. Tal descripción no difiere demasiado de la idea de un empleado que trabaja sin inconvenientes; debe ser «razonablemente

independiente», cooperativo, tolerante, y al mismo tiempo ambicioso

y agresivo. Así, el consejero matrimonial nos dice que el marido debe «comprender» a su mujer y ayudarla. Debe comentar favorablemente su nuevo vestido, y un plato sabroso. Ella, a su vez, debe mostrarse comprensiva cuando él llega a su hogar fatigado y de mal humor, debe escuchar atentamente sus comentarios sobre sus problemas en el trabajo, no debe mostrarse enojada sino comprensiva cuando él olvida su cumpleaños. Ese tipo de relaciones no significa otra cosa que una relación bien aceitada entre dos personas que siguen siendo

extrañas toda su vida, que nunca logran una «relación central», sino que se tratan con cortesía y se esfuerzan por hacer que el otro se sienta mejor.

En ese concepto del amor y el matrimonio, lo más importante es

encontrar un refugio de la sensación de soledad que, de otro modo, sería intolerable. En el «amor» se encuentra, al fin, un remedio para la soledad. Se establece una alianza de dos contra el mundo, y se confunde ese egoísmo á deux con amor e intimidad.

 

Extracto del ibro El arte de amar de Erich Fromm

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Vivir en las creencias

Vivir en las creencias es caminar con los ojos vendados. Pero creer parece ser la satisfacción más grande del ser humano; es su consuelo, la respuesta a sus preguntas, el camino más cómodo, es el "úsese en caso de emergencia".

 

¿Qué es creer?

Creer es una cuestión de fe, es admitir o aceptar como existente o cierto algo de lo que no tenemos prueba ni física ni razonada.

 

Por supuesto sabiendo que "creer" es el punto flaco de la gente ha sido muy bien utilizado por todo tipo de dirigentes de masas; políticos, religiosos, militares, etc. y ha sido muy bien explotado.

 

¿Pero en que consiste exactamente una creencia?, como se llega a ella?

Bueno, para llegar a creer hay que "saltarse" pasos en el análisis o razonamiento de un concepto y por supuesto justificar esos "brincos" o "huecos" que se van dejando en el camino. Pero antes que eso, una idea o concepto debe ser sembrado en la mente del sujeto, es decir primero ponemos el bolo de barro, luego le vamos dando forma, por ejemplo:

A quien de pequeño no le manipularon con el miedo a un montón de cosas, por ejemplo a la oscuridad. Primero la idea fue sembrada (obviamente ya con la idea ventajosa de sacar algún provecho, generalmente mantener quieto al niño), luego ante las preguntas del niño hay que ir "brincándolo" en su razonamiento y justificando, para que el niño no vea hacia atrás y poco a poco vaya olvidando esos huecos en la escalera del razonamiento.

Si ya al adulto le cuestionas "¿porque le temes a la oscuridad, a algún lugar oscuro?" si no se resiste a contestar con un “no se” seguramente nos diría -“porque no se lo que pueda haber ahí y no lo puedo ver”-. Ok, pero si hay “algo” ahí ¿no estaría ese “algo” en igualdad de condiciones que tú(la oscuridad)  y tampoco te podría ver el a ti?.

Aaah si, pero es que aquí es donde hay que dar el salto y automáticamente adjudicarle la cualidad de sobrenatural a ese “algo” que puede estar escondido en la oscuridad (que el hecho de ya suponer que hay alguien o algo ya es por si solo también un paso dado sin razón alguna)por lo cual ese “algo” seguramente si nos podrá percibir en la obscuridad y entonces automáticamente la victima ya esta expuesta y eso debe ser “la razón” para temer a pasar por ese sitio oscuro, es decir el sujeto no se preocupa mas por que se pueda tropezar con un objeto o porque pueda chocar con una puerta donde la pueda haber y no saber si esta abierta o cerrada, sino que lo que lo ocupa son las conjeturas en las que le han enseñado desplazarse desde pequeño, conjeturas que luego ya no puede cuestionar, porque la costumbre le ha dicho que ya no hay punto de regreso a partir de ahí y entonces se tienen que aceptar esa conclusión como un único camino o bien lo intenta pero no puede del todo desechar las creencias, porque por lo general atrás de la enseñanza de una creencia no esta únicamente el hecho de decirla sino también mucha “prueba” fabricada de que a veces si ocurre lo que no se quiere creer y siempre existirá ese estado de duda.

 

Lo mismo pasa con las religiones  y los cultos a divinidades, este es el punto mas flaco de un ser humano ya que no tiene en su poder todas las respuestas a las preguntas de su existencia, y crea sus creencias para supuestamente dar respuestas a todas ellas, aunque en realidad la existencia de un dios o una divinidad es solo el inicio de todas las preguntas, no el final, pero como aplicamos el método de brincar escalones las podemos llegar a hacer ver como casi verdades irrefutables y soluciones a nuestras dudas y problemas.

 

El que cree, cree porque necesita de ello, porque le tiene miedo a decir “no lo puedo saber”, a estar conciente de que lo que dispone es de lo que esta a la mano, él solo y su interacción con los demás, quiere tener todo; libre albedrío y a la vez control de un ser supremo, alguien que le haga justicia o que haga venganza con sus ofensores, alguien que le diga que hay algo mas después de este estado de materia actual, alguien que tenga una solución mágica cuando se ve sujeto de la orilla del abismo y le indique que no esta tan desprotegido realmente en este mundo.

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